Cáncer y oncología

Cáncer de piel: síntomas, causas, prevención y tratamiento

También conocido como: Melanoma, Carcinoma de células basales, Carcinoma de células escamosas, Cáncer de piel no melanoma

Resumen

El cáncer de piel es el cáncer más común en Estados Unidos. Cada año se diagnostican más de 5 millones de casos de carcinoma de células basales y de células escamosas, y alrededor de 112,000 melanomas invasivos nuevos al año, según la American Academy of Dermatology (AAD) y la American Cancer Society (ACS). El cáncer de piel es un crecimiento anormal y descontrolado de las células de la piel. Los tipos principales son el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas (los más comunes y por lo general menos agresivos), y el melanoma, la forma más grave por su alto potencial de diseminación. Las tasas han aumentado de forma constante durante décadas y, aunque el cáncer de piel afecta a todos los grupos de edad, es más frecuente después de los 50 años.

Causas y factores de riesgo

El principal factor de riesgo es la exposición a la radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de fuentes artificiales como las camas de bronceado. Las personas de piel clara (piel, ojos y cabello claros) son especialmente vulnerables. Otros factores incluyen antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, tener muchos lunares (nevos), un sistema inmunitario debilitado (inmunosupresión o tratamientos inmunosupresores), la exposición laboral a carcinógenos como el arsénico y el alquitrán, y quemaduras solares repetidas durante la infancia.

Síntomas

Los signos varían según el tipo de cáncer. Para el melanoma, la regla ABCDE es fundamental: Asimetría de un lunar, Bordes irregulares, Color desigual, un Diámetro mayor de 6 mm (aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz) y un lunar que está Evolucionando en tamaño, forma o color. Los carcinomas de células basales suelen aparecer como un bulto pequeño, perlado o rosado que no cicatriza. Los carcinomas de células escamosas se presentan como una placa gruesa y escamosa o una ulceración. Cualquier cambio en la apariencia de un lunar o cualquier llaga que no cicatriza debe motivar atención médica.

Diagnóstico

El diagnóstico lo realiza un dermatólogo mediante un examen clínico con dermatoscopia (un instrumento de aumento especializado que se usa para examinar las estructuras de la piel). Si se sospecha cáncer de piel, se realiza una biopsia de piel para su análisis anatomopatológico. En el caso del melanoma, se pueden hacer estudios de imagen adicionales o una biopsia del ganglio linfático centinela para comprobar si hay diseminación y determinar la etapa.

Tratamientos

El tratamiento depende del tipo, la etapa y la ubicación del tumor, y lo evalúa un equipo médico multidisciplinario:

Prevención

La prevención se basa principalmente en la protección solar. Aplique un protector solar de amplio espectro con un FPS de 30 o más, y vuelva a aplicarlo aproximadamente cada dos horas, o después de nadar o sudar. Use ropa protectora, un sombrero de ala ancha y lentes de sol. Busque la sombra cuando el sol es más fuerte, entre las 10 a. m. y las 2 p. m., y evite por completo las camas de bronceado. Un autoexamen mensual de la piel ayuda a detectar a tiempo las lesiones sospechosas. Las personas con mayor riesgo (antecedentes familiares, piel clara, muchos lunares) deben preguntar a su médico con qué frecuencia deben revisarse la piel.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Consulte a un médico de inmediato si nota un lunar que cambia de forma, color o tamaño, una llaga que sangra o que no ha cicatrizado después de varias semanas, o una lesión que sangra de forma espontánea o que pica. Cualquier cambio inusual en la piel merece una evaluación médica pronta, especialmente después de una exposición solar intensa y repetida.

Fuentes