Aspergilosis: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
También conocido como: Infección por Aspergillus, Aspergilosis broncopulmonar alérgica (ABPA), Aspergiloma
¿Qué es la aspergilosis?
La aspergilosis es una infección causada por Aspergillus, un moho común presente en todo el entorno: en el suelo, el aire y la vegetación en descomposición, como las hojas muertas y el compost. La mayoría de las personas respiran sus esporas todos los días sin ningún daño. La infección se afianza sobre todo en personas cuyas defensas inmunitarias están debilitadas. Va desde una reacción alérgica en las vías respiratorias hasta una infección pulmonar crónica y, en su forma más grave, una enfermedad invasiva que se extiende más allá de los pulmones. La aspergilosis invasiva es una afección grave, con una mortalidad que puede superar el 50% en los casos severos.
Causas y factores de riesgo
La aspergilosis suele desarrollarse tras inhalar esporas del hongo transportadas por el aire. Los principales factores de riesgo son:
- Inmunosupresión grave: quimioterapia, trasplante de médula ósea (células madre) o trasplante de órgano
- Neutropenia prolongada (un recuento muy bajo de glóbulos blancos)
- Tratamiento prolongado con corticosteroides a dosis altas
- Infección por VIH avanzada o sida
- Fibrosis quística o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Exposición laboral a materia orgánica en descomposición, como en la agricultura o la jardinería
Síntomas
Los signos dependen del tipo de aspergilosis y del estado inmunitario de la persona. Los más frecuentes son:
- Tos persistente, seca o productiva, que a veces expulsa sangre (hemoptisis)
- Fiebre que no responde a los antibióticos habituales
- Dificultad para respirar y dolor en el pecho
- Sibilancias y crisis parecidas al asma en la forma alérgica (ABPA, aspergilosis broncopulmonar alérgica)
- Síntomas sinusales: congestión nasal, dolor facial y sangrados de nariz
- En la enfermedad invasiva, propagación al cerebro, la piel u otros órganos
Diagnóstico
El médico llega al diagnóstico combinando el cuadro clínico con los resultados de las pruebas. Estas pueden incluir:
- Tomografía computarizada (TC) de tórax (un “signo del halo” puede orientar hacia una enfermedad invasiva)
- Pruebas de antígenos en sangre o líquido pulmonar (galactomanano, beta-D-glucano)
- Cultivos de hongos de esputo o de muestras bronquiales
- Biopsia de pulmón cuando el diagnóstico no está claro
- Análisis de sangre, incluido un hemograma completo y los niveles totales de IgE para las formas alérgicas
Tratamiento
El tratamiento depende de la forma y la gravedad de la infección:
- Tratamiento antifúngico de primera línea: voriconazol o isavuconazol, por lo general administrados por vía intravenosa y luego por vía oral
- Alternativa: anfotericina B liposomal cuando los azoles fallan, no se toleran o el hongo es resistente
- Equinocandinas (caspofungina, micafungina): se usan en combinación y no como tratamiento único
- Para la ABPA: primero corticosteroides orales, a veces con un antifúngico como el itraconazol
- Cirugía: resección de un aspergiloma (bola fúngica) aislado y sintomático, o de una lesión localizada
- Cuidados de apoyo: alivio del dolor, broncodilatadores y oxígeno si es necesario
El tratamiento dura de varias semanas a varios meses según la forma.
Prevención
Varias medidas reducen el riesgo, sobre todo en los pacientes vulnerables:
- Profilaxis antifúngica (posaconazol como primera opción, o voriconazol) para pacientes con inmunosupresión grave, como los receptores de trasplantes y las personas con leucemia
- Aire filtrado en las unidades hospitalarias que atienden a pacientes de alto riesgo
- Evitar la jardinería y el contacto con vegetación en descomposición mientras se está inmunodeprimido
- Usar una mascarilla protectora cerca del polvo o de obras de construcción
- Vigilancia periódica de los pacientes de riesgo con pruebas de antígenos fúngicos
¿Cuándo debe ver a un médico?
Consulte a un médico sin demora ante una fiebre persistente que no responde a los antibióticos, tos con sangre, dificultad para respirar poco habitual o dolor en el pecho, especialmente si está inmunocomprometido, en quimioterapia o vive con una enfermedad pulmonar crónica. Estos síntomas pueden indicar una aspergilosis invasiva, que requiere atención urgente.
Punto clave: La aspergilosis es una infección fúngica grave que afecta sobre todo a personas con el sistema inmunitario debilitado. El diagnóstico temprano y el tratamiento antifúngico adecuado son esenciales para reducir el riesgo de muerte, especialmente en las formas invasivas.
Fuentes
- MedlinePlus Medical Encyclopedia, información de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. sobre las causas, los síntomas, las pruebas y el tratamiento de la aspergilosis
- StatPearls, National Center for Biotechnology Information (NIH), revisión clínica de la aspergilosis, que incluye la mortalidad, el tratamiento antifúngico de primera línea, el manejo de las formas alérgica e invasiva, y las habitaciones privadas con filtro HEPA para pacientes hospitalizados de alto riesgo
- National Institutes of Health, National Library of Medicine (PMC), evaluación de las recomendaciones de las guías sobre el tratamiento farmacológico para la prevención y el tratamiento de la aspergilosis invasiva