Huesos, articulaciones y músculos

Bursitis de rodilla: causas, síntomas y tratamiento

También conocido como: bursitis prerrotuliana, bursitis anserina, bursitis de la rótula, rodilla de fregona

¿Qué es la bursitis de rodilla?

La bursitis de rodilla es la inflamación de una bolsa sinovial (bursa), un pequeño saco lleno de líquido ubicado alrededor de la articulación de la rodilla. Estos sacos amortiguan la articulación y ayudan a reducir la fricción entre el hueso y los músculos, tendones y la piel cercanos. Dos tipos frecuentes son la bursitis prerrotuliana (delante de la rótula), la bursa de la rodilla que se afecta con mayor frecuencia, y la bursitis anserina (en la cara interna de la rodilla). Es bastante común y afecta tanto a deportistas como a personas cuyo trabajo implica arrodillarse durante períodos prolongados. En los Estados Unidos, es una causa frecuente de dolor alrededor de la articulación de la rodilla.

Causas y factores de riesgo

La bursitis de rodilla suele deberse a una irritación mecánica repetida o a una lesión directa. Las principales causas y factores de riesgo son:

Síntomas

Los síntomas de la bursitis de rodilla pueden aparecer de forma gradual o repentina, según la causa. Los más comunes son:

Cuando la bursa está infectada, la hinchazón y el enrojecimiento pueden acompañarse de fiebre y escalofríos.

Diagnóstico

El médico diagnostica la bursitis de rodilla principalmente mediante un examen clínico: inspección, palpación y comparación de la rodilla afectada con la sana. Se pueden solicitar pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico o guiar el tratamiento:

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa y la gravedad. La mayoría de los casos mejora con medidas no quirúrgicas:

Si la bursa no mejora tras 6 a 12 meses de tratamiento conservador, puede considerarse la cirugía para drenarla o extirparla.

Prevención

Varias medidas ayudan a prevenir la bursitis de rodilla o su recurrencia:

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Consulte a un médico pronto si el dolor es intenso o empeora a pesar del reposo, si la rodilla está muy enrojecida, caliente e hinchada (signos de infección), si tiene fiebre o si las limitaciones funcionales persisten más de unos días. Una bursitis séptica no tratada puede provocar complicaciones graves.

Fuentes