Alergias e inmunidad

Autoinmunidad: causas, síntomas y diagnóstico

También conocido como: enfermedad autoinmunitaria, trastornos autoinmunitarios, afecciones autoinmunitarias

Descripción general

La autoinmunidad se refiere a un mal funcionamiento del sistema inmunitario, en el que este ataca por error los propios tejidos y órganos del cuerpo. En Estados Unidos se calcula que más de 23.5 millones de personas viven con una enfermedad autoinmunitaria, con un marcado predominio femenino. Existen más de 80 enfermedades autoinmunitarias distintas, entre ellas la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple y la diabetes tipo 1. En conjunto representan un importante problema de salud pública por su carácter crónico y su impacto en la calidad de vida.

Causas y factores de riesgo

El origen de las enfermedades autoinmunitarias es multifactorial. Entre los principales mecanismos identificados están:

Síntomas

Los signos clínicos varían según el órgano afectado, pero algunos son comunes a muchas enfermedades autoinmunitarias:

Los síntomas suelen aparecer y desaparecer, con brotes graves en algunos momentos y periodos de remisión en otros. Esta variabilidad puede retrasar el diagnóstico.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en un enfoque multidisciplinario:

El proceso diagnóstico puede tardar varios meses, dada la complejidad y la variabilidad de las presentaciones clínicas.

Tratamientos

El tratamiento busca controlar la inflamación, proteger los órganos y mantener la calidad de vida:

Como estos tratamientos reducen la actividad inmunitaria, muchas personas necesitan atención continua, a veces durante el resto de su vida.

Prevención

Las enfermedades autoinmunitarias no se pueden prevenir por completo debido a su componente genético, pero algunas medidas pueden reducir el riesgo de que aparezcan o de que se produzcan brotes:

¿Cuándo debe ver a un médico?

Consulte a un médico sin demora si presenta fatiga intensa inexplicable, dolor articular persistente, una erupción cutánea inusual o fiebre prolongada. El tratamiento temprano es esencial para limitar el daño a los órganos. La afectación grave renal, neurológica o cardiopulmonar requiere atención de emergencia inmediata.

Fuentes