Bulbo olfatorio: características y disfunción
También conocido como: Anosmia, Hiposmia, Parosmia, Fantosmia, Pérdida del olfato, Trastornos del olfato, Disfunción olfatoria
El bulbo olfatorio desempeña un papel clave en nuestro sentido del olfato. Su disfunción puede afectar significativamente la calidad de vida y merece la atención médica adecuada.
¿Qué es el bulbo olfatorio?
El bulbo olfatorio es una estructura cerebral responsable de procesar la información olfativa. Se ubica en la base del cráneo, en la fosa craneal anterior, apoyado sobre la lámina cribosa, justo debajo de los lóbulos frontales.
Las neuronas sensoriales olfativas en el revestimiento de la nariz detectan moléculas odoríferas y envían sus axones hacia el bulbo, donde se conectan con las células mitrales y en penacho. Desde ahí, las señales viajan a la corteza piriforme (la corteza olfativa primaria), la amígdala y la circunvolución parahipocampal. Esta conexión explica por qué el olfato está tan ligado a la memoria, las emociones y el gusto: la vía olfativa se conecta directamente con las regiones cerebrales que gestionan las tres.
El olfato también hace más que brindar placer. Nos protege, al alertarnos sobre comida en mal estado, humo y fugas de gas antes que cualquier otra cosa.
Causas y factores de riesgo
Varios factores pueden alterar el funcionamiento del bulbo olfatorio y del sistema olfativo en general:
- Infecciones virales (resfriado, gripe, COVID-19)
- Traumatismo craneal
- Enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Alzheimer)
- Pólipos nasales o sinusitis crónica
- Exposición a sustancias químicas tóxicas o irritantes
- Ciertos medicamentos
- Quimioterapia o radioterapia en la cabeza y el cuello, ya que el cáncer y su tratamiento pueden cambiar el gusto y el olfato
- Fumar
- Cambios hormonales y problemas dentales
- El envejecimiento natural, ya que la mayoría de las personas pierde algo de capacidad olfativa con la edad
Los problemas de olfato se vuelven más comunes con la edad y son más frecuentes en hombres que en mujeres. Cerca del 1% al 2% de los norteamericanos reporta un problema con su sentido del olfato. Entre los adultos mayores las cifras son mucho más altas: casi una cuarta parte de los hombres de 60 a 69 años tuvo un trastorno olfativo, en comparación con cerca del 11% de las mujeres en el mismo rango de edad.
Síntomas
La disfunción del bulbo olfatorio puede manifestarse como:
- Anosmia: la incapacidad total para detectar olores
- Hiposmia: una capacidad reducida para detectar olores
- Parosmia: un cambio en la percepción normal de los olores, como cuando el olor de algo familiar se distorsiona
- Fantosmia: la sensación de un olor que no está presente
- Dificultad para reconocer sabores, ya que el sabor depende en gran medida del olfato y la comida tiende a saber sosa sin él
Estos problemas pueden ser temporales o permanentes según la causa. Perder el sentido del olfato no es un problema trivial: puede degradar la calidad de la dieta, provocar pérdida o aumento de peso, y llevar a las personas a añadir demasiada sal a la comida, algo que importa mucho si tiene presión arterial alta.
Tratamientos
El tratamiento depende de la causa subyacente:
- Tratar la infección o la inflamación nasal subyacente
- Entrenamiento olfativo, un reentrenamiento gradual del sentido del olfato con un conjunto de aromas distintos
- Corticosteroides tópicos (intranasales) para las formas inflamatorias. Un enjuague con esteroides ha mostrado mejoría significativa cuando se usa junto con el entrenamiento olfativo. Los esteroides orales son un caso distinto: un ensayo aleatorizado con 115 pacientes con pérdida de olfato tras COVID-19 no encontró beneficio de los esteroides sistémicos
- Cirugía para pólipos u obstrucción
- Seguimiento neurológico si hay una enfermedad degenerativa involucrada
El entrenamiento olfativo es el tratamiento de primera línea recomendado por consenso de expertos después de una infección viral, y es el tratamiento cuya eficacia está mejor demostrada. También es simple, de bajo costo, sin efectos secundarios, y puede hacerse en casa. En el protocolo clásico, los pacientes usan cuatro aromas y pasan unos 10 segundos oliendo conscientemente cada uno, dos veces al día, durante tres meses. Los pacientes con parosmia tienen más probabilidades de ver una mejora significativa al identificar y discriminar olores que quienes solo tienen pérdida del olfato.
La recuperación a menudo toma tiempo, y buena parte ocurre de forma espontánea, aunque muchas personas siguen afectadas meses después. Tras el COVID-19, la prevalencia reportada de disfunción olfativa continua es del 27% al 60% a los seis meses y del 26.5% al 46% al año, y baja a cerca del 8.3% a los dos años. Aproximadamente el 85% de los pacientes ya no reporta una alteración del olfato después de dos años.
¿Cuándo debe ver a un médico?
Es buena idea consultar a un médico si experimenta:
- Pérdida persistente del olfato después de una infección
- Aparición repentina de problemas de olfato sin causa evidente
- Percepción de olores inusuales o desagradables
- Pérdida del olfato junto con síntomas neurológicos
Puede ser necesaria una evaluación otorrinolaringológica y neurológica para identificar la causa. Los trastornos olfativos suelen diagnosticarse por un otorrinolaringólogo (médico de oído, nariz y garganta) mediante un examen físico, una revisión de su historial de salud, y pruebas de olfato, que pueden medir la menor cantidad de olor que puede detectar o usar folletos para rascar y oler.
No ignore un cambio duradero en su sentido del olfato. Puede ser una señal temprana de una afección grave, incluyendo la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple.
Prevención
Algunas medidas pueden ayudar a proteger su sentido del olfato:
- Protéjase contra infecciones virales (vacunación, higiene de manos)
- Evite la exposición a sustancias químicas irritantes
- No fume, ya que fumar es una causa reconocida de problemas de olfato
- Use un casco que ajuste bien al andar en bicicleta, patineta, o practicar deportes de contacto como hockey y fútbol americano, ya que la lesión en la cabeza es una causa reconocida de pérdida del olfato
- Trate la sinusitis y los pólipos nasales con prontitud
Fuentes
- National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (NIDCD), datos del instituto nacional de EE. UU. sobre trastornos olfativos, definiciones y prevalencia
- MedlinePlus, información de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. sobre trastornos del gusto y del olfato
- MedlinePlus, Head and Brain Injuries, uso del casco y otras medidas para prevenir lesiones en la cabeza
- Neuroanatomy, Cranial Nerve 1 (Olfactory), StatPearls, NCBI Bookshelf, anatomía del bulbo olfatorio y sus conexiones centrales
- Post-viral olfactory loss and parosmia, PMC (NIH), evidencia sobre el entrenamiento olfativo, los esteroides y la recuperación
- National Cancer Institute, cambios en el gusto y el olfato durante el tratamiento del cáncer