Oídos, nariz y garganta

Bulbo olfatorio: características y disfunción

También conocido como: Anosmia, Hiposmia, Parosmia, Fantosmia, Pérdida del olfato, Trastornos del olfato, Disfunción olfatoria

El bulbo olfatorio desempeña un papel clave en nuestro sentido del olfato. Su disfunción puede afectar significativamente la calidad de vida y merece la atención médica adecuada.

¿Qué es el bulbo olfatorio?

El bulbo olfatorio es una estructura cerebral responsable de procesar la información olfativa. Se ubica en la base del cráneo, en la fosa craneal anterior, apoyado sobre la lámina cribosa, justo debajo de los lóbulos frontales.

Las neuronas sensoriales olfativas en el revestimiento de la nariz detectan moléculas odoríferas y envían sus axones hacia el bulbo, donde se conectan con las células mitrales y en penacho. Desde ahí, las señales viajan a la corteza piriforme (la corteza olfativa primaria), la amígdala y la circunvolución parahipocampal. Esta conexión explica por qué el olfato está tan ligado a la memoria, las emociones y el gusto: la vía olfativa se conecta directamente con las regiones cerebrales que gestionan las tres.

El olfato también hace más que brindar placer. Nos protege, al alertarnos sobre comida en mal estado, humo y fugas de gas antes que cualquier otra cosa.

Causas y factores de riesgo

Varios factores pueden alterar el funcionamiento del bulbo olfatorio y del sistema olfativo en general:

Los problemas de olfato se vuelven más comunes con la edad y son más frecuentes en hombres que en mujeres. Cerca del 1% al 2% de los norteamericanos reporta un problema con su sentido del olfato. Entre los adultos mayores las cifras son mucho más altas: casi una cuarta parte de los hombres de 60 a 69 años tuvo un trastorno olfativo, en comparación con cerca del 11% de las mujeres en el mismo rango de edad.

Síntomas

La disfunción del bulbo olfatorio puede manifestarse como:

Estos problemas pueden ser temporales o permanentes según la causa. Perder el sentido del olfato no es un problema trivial: puede degradar la calidad de la dieta, provocar pérdida o aumento de peso, y llevar a las personas a añadir demasiada sal a la comida, algo que importa mucho si tiene presión arterial alta.

Tratamientos

El tratamiento depende de la causa subyacente:

El entrenamiento olfativo es el tratamiento de primera línea recomendado por consenso de expertos después de una infección viral, y es el tratamiento cuya eficacia está mejor demostrada. También es simple, de bajo costo, sin efectos secundarios, y puede hacerse en casa. En el protocolo clásico, los pacientes usan cuatro aromas y pasan unos 10 segundos oliendo conscientemente cada uno, dos veces al día, durante tres meses. Los pacientes con parosmia tienen más probabilidades de ver una mejora significativa al identificar y discriminar olores que quienes solo tienen pérdida del olfato.

La recuperación a menudo toma tiempo, y buena parte ocurre de forma espontánea, aunque muchas personas siguen afectadas meses después. Tras el COVID-19, la prevalencia reportada de disfunción olfativa continua es del 27% al 60% a los seis meses y del 26.5% al 46% al año, y baja a cerca del 8.3% a los dos años. Aproximadamente el 85% de los pacientes ya no reporta una alteración del olfato después de dos años.

¿Cuándo debe ver a un médico?

Es buena idea consultar a un médico si experimenta:

Puede ser necesaria una evaluación otorrinolaringológica y neurológica para identificar la causa. Los trastornos olfativos suelen diagnosticarse por un otorrinolaringólogo (médico de oído, nariz y garganta) mediante un examen físico, una revisión de su historial de salud, y pruebas de olfato, que pueden medir la menor cantidad de olor que puede detectar o usar folletos para rascar y oler.

No ignore un cambio duradero en su sentido del olfato. Puede ser una señal temprana de una afección grave, incluyendo la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple.

Prevención

Algunas medidas pueden ayudar a proteger su sentido del olfato:

Fuentes