Piel

Urticaria (ronchas)

También conocido como: Urticaria, Ronchas, Habones

¿Qué es la urticaria?

La urticaria, o ronchas, es una reacción cutánea muy común marcada por la aparición repentina de manchas rojas o rosadas, ligeramente elevadas, que se parecen a las picaduras de ortiga. Estas lesiones, llamadas habones, generalmente causan picazón intensa y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. En la mayoría de los casos la reacción dura poco, y cada roncha individual desaparece en 24 horas, aunque pueden seguir apareciendo otras nuevas. Cuando la urticaria continúa durante seis semanas o más, la condición se llama urticaria crónica.

Causas y factores de riesgo

La urticaria resulta de la liberación de histamina por células inmunitarias llamadas mastocitos. La histamina y otros mediadores relacionados dilatan los vasos sanguíneos y los hacen más permeables, lo que provoca que la piel se hinche localmente formando habones. Los desencadenantes son numerosos: alergias alimentarias (mariscos, frutos secos, huevos, cacahuates), medicamentos (antibióticos como la penicilina y las sulfas, antiinflamatorios como la aspirina y el ibuprofeno), infecciones virales o bacterianas, picaduras de insectos, exposición al frío o al calor, esfuerzo físico intenso y estrés emocional. En la mayoría de los casos crónicos, nunca se identifica una causa específica.

Síntomas

La urticaria tiene signos característicos y fáciles de reconocer:

Las manchas pueden ser pocas o cubrir grandes áreas del cuerpo. Su apariencia fugaz y migratoria es una característica clave que ayuda con el diagnóstico.

Diagnóstico

Un médico generalmente diagnostica la urticaria a partir de un examen clínico y su historial. Intentará identificar el desencadenante revisando el patrón de los episodios, los medicamentos que toma, la dieta y las actividades recientes. Para la urticaria crónica, pueden solicitarse análisis de sangre para buscar una causa subyacente, como una infección o un trastorno autoinmune, aunque las pruebas extensas de rutina suelen ser innecesarias porque la mayoría de los casos crónicos no tienen una causa externa identificable. También pueden considerarse pruebas de alergia cutánea.

Tratamientos disponibles

El manejo de la urticaria se basa primero en evitar el desencadenante cuando se identifica uno. En cuanto a medicamentos, los antihistamínicos de segunda generación (cetirizina, loratadina, fexofenadina) son el tratamiento de primera línea, tomados de forma regular. Se prefieren los antihistamínicos que no causan somnolencia, y un alergólogo puede combinar más de uno si un solo medicamento no es suficiente. Para la hinchazón severa, un médico puede recetar un ciclo corto de corticosteroides orales. Para la urticaria crónica que persiste a pesar de los antihistamínicos, la FDA ha aprobado el omalizumab para la urticaria espontánea crónica en personas de 12 años en adelante, aunque puede tomar de cuatro a seis meses de tratamiento antes de que la piel se aclare. Las cremas contra la picazón que contienen mentol, calamina o pramoxina pueden aliviar la picazón de forma local.

Prevención y consejos prácticos

Cuando se identifica un desencadenante, evitarlo sigue siendo la medida preventiva más eficaz: encuentre el desencadenante y evítelo, y podrá prevenir que se formen nuevas ronchas. Si la urticaria dura más de unos días o sigue reapareciendo, lleve un diario de los episodios para identificar elementos recurrentes, como alimentos, entornos o actividades. Durante un episodio, use ropa suelta de algodón 100%, tome baños y duchas tibios en lugar de calientes, ya que el agua caliente irrita la piel, y use solo jabones y productos para el cuidado de la piel suaves y sin fragancia. Trate de no rascarse, ya que esto puede provocar más ronchas. A las personas propensas a episodios severos se les puede recomendar llevar consigo un antihistamínico de acción rápida, o un autoinyector de epinefrina si se ha identificado riesgo de anafilaxia.

¿Cuándo debe consultar a un médico?

Ciertas señales requieren atención médica inmediata, o llamar al 911 como una emergencia: hinchazón de la cara, los labios o la lengua, dificultad para tragar o respirar, falta de aire, sensación de desmayo o pérdida del conocimiento. La urticaria puede causar una hinchazón peligrosa en las vías respiratorias, lo cual es una emergencia médica. Estos síntomas pueden indicar una reacción anafiláctica grave que requiere atención inmediata.

Fuentes